Adoradores de Pufs

Se sentaban en un consultorio empapelado de revistas Viva y adoraban en silencia al puf que se encontraba en el centro. Cantaban y se tomaban de las manos mientras el olor a incienso los hacía toser a los más alérgicos, a los más no alérgicos no les hacía nada. Y así pasaban el tiempo, adorando.


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