el sector p
1 año, 2 mess atrás por chelo en fuera de categoríaDicen que la muerte trae un momento previo dónde todos los recuerdos desfilan rápidamente delante de uno. La muerte de alguien que uno quiere trae un poco la misma mecánica.
En el año 92 entrevisté a Fontanarrosa para una revista que teníamos en la escuela secundaria. De alguna manera por esos años, blogueaba. El negro tenía 47 años y era un campeón del mundo.

Posando para la cámara en la vieja casa del negro en Alberdi
Estábamos ahí por empezar y cuándo voy a prender el grabador me dice:
- No lo querés probar antes? La semana pasada me vinieron a hacer una entrevista y después resulta que terminan y cuándo van a chequear como se había grabado no se había grabado un carajo. Y tuvimos que hacer todo de nuevo.
- Ok - le digo yo, grabo un toque y me fijo y está todo bien.
Premonitorio. Después llego a casa y no se escucha nada. Me paso 5 horas tratando de desgrabarlo. Puteo y me rio solo.

Fontanarrosa es un pedazo de Rosario, un pedazo de bar, un pedazo de cancha.
¿Qué es lo que más te gusta de Rosario?
Bueno, de Rosario 1° Central, y 2°, yo siempre digo que las minas de Rosario vuelven locos a cualquiera; a mi me gustan mucho, pero yo saco esto que digo de las personas que vienen de afuera de Rosario, ya cuando se están yendo se van medio loquitos, boleados, y me dicen: ¡Qué buenas que están las rosarinas, negro! Pero en general la gente, los rosarinos son muy buena gente, y yo lo sé porque en Rosario me conoce medio mundo, y me doy cuenta que es muy sociable a comparación con las otras ciudades. Además es una ciudad justa porque no es ni un pueblo, ni una ciudad muy grande; yo pienso que una ciudad promedio de un millón de habitantes es lo mejor. Aparte no solo eso, sino también las distancias. En Buenos Aires son muy largas, al igual que Córdoba, se necesita demasiado tiempo para llegar, por ejemplo de Córdoba a Buenos Aires. En vez acá en 3 horas llegas en auto a Buenos Aires. Es es, en principio, lo que yo aprecio de Rosario, después quién te dice que me agarre una locura, y me vaya a vivir a Buenos Aires; pero no creo, a mí me gusta esta ciudad.
Librería Ross, circa ‘95. Me firma el cuento 19 de diciembre de 1971. El gordo Soriano presenta un libro, el negro hace chistes y habla de Central y San Lorenzo. Todos se cagan de risa. Termina todo y charlo un poco con él. Fontanarrosa se reía muy poco y su forma de contar los delirios más impensados con total seriedad, siempre lograba multiplicar el efecto. Siempre admiré su capacidad de estirar este recurso al máximo, situarse en el exacto punto medio entre lo que es la realidad cotidiana, compartida, y el delirio total..

Se sentaba siempre en el sector P de la techada. Con el colorado Vázquez al lado. Solía llevar gorrita. Cuántas veces lo crucé saliendo de la cancha! En esa marcha de la reflexión y la puteada que es salir del Gigante de Arroyito. Con bronca pero con el ingenio y la ironía con la que se sobrelleva la adversidad (cosa que un canaya conoce en detalle). El negro se nutría de ese tipo de cosas. “Estoy jugando con 8 pero todos me bancan”, había dicho hace poco.

Hablar de Fontanarrosa en pasado es absurdo.
Negro querido, qué tristeza que tengo.



…todos sentimos esa misma tristeza!
fontanarrosa también es un pedazo de todos, un pedazo de nuestra alegría, un pedazo de nuestra historia de vida
la tristeza es muy grande porque ayer se apagó la posibilidad de seguir construyendo esas historias, nuevas lecturas, nuevas sonrisas.
y como dijiste, anoche se murió un pedazo de vos junto con el negro, pero recordá que siempre lo vas a tener dentro tuyo. eso no te lo saca, ni apaga nadie. el negro es un pedazo tuyo
que tristeza que un tipo asi se muera. un desastre total. va a parar al mismo lugar donde estan abrevaya y olmedo.
totalmente de acuerdo, tipos asi forman parte de vos hasta que te moris.
Cuando te conoci, chelo, creo que en la primera semana hablamos del negro y nos reimos un monton. Eso.
El negro es un monstruo, gracias rosario por compartirlo.
Que tristeza…
Es hermoso lo que has escrito y notablemente es un paralelo a los sentimientos que me produjo la noticia de la muerte de nuestro querido negro.
Estando yo en la cooperadora de la escuela primaria de mis hijos, que fue también la mía y la del negro, por supuesto en Rosario, lo invitamos a que dé una charla a alumnos y padres dentro de una movida cultural. En nuestro caso, nos pidió reunirnos para coordinar, en su “oficina” (así nos dijo), que no era otra que su mítica mesa de El Cairo. Por supuesto que vino, por supuesto que sin cobrar un peso, que nos hizo morir de la risa, y que dejó un dibujo con una leyenda que por mucho tiempo adornó la pared de la dirección de la escuela, además de cansarse de hacer dibujitos dedicados a todos los presentes.
En ese tipo de encuentro uno pudo comprobar lo que que es un comentario regional, nacional y mundial: su sencillez, su humildad y su talento inconmensurable.
Después, esos ocasionales encuentros en la platea del Gigante, cuando uno iba a la platea cerca del sector p, o a las salidas de la cancha, en ese plano de reflexión que tan bien marcás.
Qué representante de lujo para el mundo que tuvimos los canayas, pero a su vez, con un equilibrio brillante, qué representante de Rosario, de Argentina y del fútbol, y de la literatura y el humorismo, que tuvimos todos.
Será por todo eso, será por lo que he leído de él, será por los innumerables reportajes vistos, su impecable presentación en el Congreso de la Lengua en nuestra ciudad, por lo que irradiaba, es que este 19 sentí que perdia algo muy dentro mío, e irremplazable, como me pasó cuando vi partir a mis seres queridos.
Quizás me vino a la memoria un encuentro que tuve después de la muerte de mi padre, con uno de sus amigos, el que después de abrazarme me dijo: “qué buen tipo era tu viejo”.
Y no puedo menos que parafrasearte:
Negro querido, que triste que estoy….
Es un caso difícil, murió el papá de boogie.
Negro querido, que triste que estoy.
si, posta que lo vamos a extrañar
Muy, muy triste!