Edimburgo, 12 de agosto (Télam-SNI).- Durante miles de millones de años no han surgido una cantidad suficiente de estrellas nuevas para reemplazar a las que se fueron apagando, por lo que el universo se dirige inexorablemente hacia una era de oscuridad, según un estudio realizado por científicos británicos y estadounidenses.
Para llegar a esta conclusión, los astrónomos Ben Panter y Alan Heavens, de la Edinburgh University (Escocia), y Raúl Jiménez, de la University of Pennsylvania (Estados Unidos), estudiaron unas 40.000 galaxias situadas en las cercanías de la Vía Láctea.
De esta forma, los expertos obtuvieron un "registro fósil" que informa sobre cuántas estrellas jóvenes han aparecido en los diferentes períodos de tiempo en los 14.000 millones de años de existencia del Universo, precisa el artículo publicado en la página de INTERNET de la Royal Astronomical Society (RAS).
Los científicos descubrieron que, durante una buena parte de esta larga historia, no surgieron suficientes estrellas para reemplazar a las viejas, "lo que sugiere que la actual era de formación estelar está acercándose a su final", indica el texto.
Durante los últimos 6.000 millones de años, aproximadamente el tiempo de actividad del Sol, aparecieron cada vez menos estrellas: "Y todo parece indicar que estamos ante una tendencia sin marcha atrás", afirmó Heavens.
"Llegará un día -vaticinó el científico- en que la última estrella se apagará y el Universo quedará a oscuras, poblado sólo por cuerpos sin luz".
La Vía Láctea, donde se encuentra el Sistema Solar, es una parte de la Galaxia, compuesta por alrededor de 150.000 millones de estrellas, polvo y gas interestelares que posee una unidad dinámica, en forma de disco de aproximadamente 100.000 años luz de diámetro.
El Sistema Solar es sólo un punto en el vasto conjunto que forma la Galaxia que, vista desde afuera, tiene la forma de un disco, hinchado en el centro, de 100.000 años luz de diámetro y de alrededor de 12.000 años luz de espesor en la parte donde se encuentra la Tierra, situada cerca del borde, a unos 30.000 años luz del centro.
Cuando los astrónomos observan galaxias muy alejadas, lo que en realidad están haciendo es contemplarlas tal y como eran hace muchos millones de años. Determinando su nivel de formación estelar, los científicos pueden llegar a establecer si, en épocas pretéritas, nacían más o menos estrellas.
En este estudio, los científicos examinaron galaxias cercanas, o sea más próximas en el tiempo, por lo que pudieron confirmar la hipótesis de una tendencia descendente del número de nuevas estrellas.
Para llevar adelante esta investigación, los astrónomos emplearon el espectro completo de la luz, y sus observaciones se basaron en el banco de fotografías del Sloan Digital Sky Survey, una recopilación muy completa y detallada de imágenes del firmamento.
Como resultado obtuvieron una cantidad inmensa de datos, que era necesario procesar con rapidez por lo cual debieron utilizar un método de compresión para su análisis, lo que permitió hacerlo en un período de tiempo razonable y así no perder precisión.