mundo muerto

mundo muerto, sin agua, sin aire. esos son tus recuerdos. de tarde en tarde, en el fondo de un valle, la sombra de un liquen marchito, y noches de trescientas horas. el resplandor más querido, pálido, tenue, el menos fatuo de los resplandores. qué efusiones. ¿cuánto puede durar, cinco, diez minutos? sí, no más, no mucho más. pero aún resplandece mi orla celeste. antaño contaba, contaba hasta trescientos, cuatrocientos y aún con otras cosas, los aguaceros, las campanas, el parloteo de los gorriones al amanecer, contaba, contaba por contar, después dividía por sesenta. pasaba el tiempo. yo era el tiempo, yo me comía el universo. ahora ya no. uno cambia. al envejecer

“malone muere”, de nuestro amigo samuel beckett

modo random